Es tiempo de saber algo acerca de un clásico de los comics, digamos que hay “abuelitos” que son historias creadas hace muchas décadas pero constituyeron y ayudaron a dar paso a lo que poco a poco se construyó como todo una industria al menos en los Estados Unidos. Uno de esos grandes clásicos dignísimos de recordarse –o más bien- dignísimos de conocerse es Krazy Kat (“Gato Loco”) de un estadounidense muy creativo y singular que fue George Herriman.

Tal vez los clásicos sean eso debido a que lo “básico” fue cimentado por ellos: una historia en imágenes y palabras, son en blanco y negro pero el juego de imágenes es el que nace del trazo del mismo autor y lo grandioso está en la creatividad de las imágenes que parecen austeras más son de los más versátiles y ágiles….
Tenemos pues a un gato llamado Krazy y de apellido Kat, a un ratón de nombre Ignatz y a un oficial canino llamado Pupp.
Por lo general en el mundo de los comics y caricaturas el gato intenta comerse al ratón y el perro quiere matar al gato y de paso defiende al inofensivo roedor estableciéndose un tipo de relación muy al estilo Tom y Jerry…pero en Krazy Kat esta relación es un tanto diferente: aquí el ratón maltrata al gato y lo hace ¡aventándole ladrillos en la nuca!, el perro no intenta alcanzar al gato sino encerrar al ratón en la cárcel (ya que es policía) y lo peor o lo mejor o lo peculiar del caso es que el gato… el gato está enamorado del ratón…

No sabemos que pasa por la mente de Krazy, pero interpreta el golpe del ladrillo como muestras de afecto del ratón Ignatz quien es un roedor soez, rudo, rapaz, criminal en una palabra e iconoclasta a su manera al ser el primer roedor en burlarse y castigar a un felino y también el primero en ir a la cárcel por sus malas pasadas ya que el perro, el oficial Pupp defiende la ley y el orden pero también tiene muchas “buenas” intenciones con Krazy.

“Bello” y “Grato” son calificativos que pueden tener las viñetas de Krazy y sería muy válido recordar lo sustancial que son también los comics por que Krazy Kat hace usos muy diversos de lenguaje utilizando un slang desmedido en la gatita, slang que integra al castellano en ocasiones. Hay también paisajes versátiles, cada viñeta tiene un paisaje de fondo distinto, Herriman juega con imágenes de fondo simulando paisajes simultáneos o incluso como si el fondo se moviera y los personajes estuvieran inmóviles.
100% recomendado.
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