Por Adrián Medina

El arte corre a cargo del equipo formado por Karl Kersch, Serge Lapointe y Steph Peru, quienes con sus combinación de lápices y colores, logra plasmar en papel la imagen de personajes que sin dejar de parecer reales, tienen un toque de caricatura, con figuras delgadas y estilizadas y expresiones faciales exageradas, sin rallar si quiera en lo deforme.
Por su parte, la pluma de Amy Wolfram, describe la esencia de los cuatro jóvenes que luchan en contra de sus demonios personales, mientras intentan salir de debajo de la sombra que sus roles modelo proyectan sobre ellos.
Aunque la historia se desarrolla en la juventud de los héroes, la trama se desenvuelve en un pasado cercano, actualizando el mito de los Jóvenes Titanes con la inclusión de elementos como ropa y tecnología que, en el “tiempo real” en que se formó el equipo, no existía. Por ejemplo, la escena de apertura se da mientras Robin trata de chatear por medio de un tipo de “Messenger” con algún otro joven justiciero.
Si bien el arte gráfico es impresionante, la narrativa es una de las mejores que he visto recientemente en trabajos de DC; el lector podría llegar a experimentar empatía por estos adolescentes, quienes además de lidiar con los problemas internos propios de su edad, constantemente están en la cuerda floja sobre el abismo generacional que existe entre ellos y las adultos a quienes siguen.
Aunque el comic dedica algunas viñetas a Kid Flash, Wonder Girl y Aqualad, en este número la acción es en mayor medida protagonizada por Robin; en lo que considero la escena más impactante, después de tratar de disuadir a Batman de que no golpee más a un asaltante, el Chico Maravilla es quién recibe la ira del encapotado.

2 comentarios:
EXCELENTE ARTE!
Karl Kersch es un cabronazo de dibujante. Según recuerdo es el que hizo los cómics de Fuerza G.
Yo apenas he visto un par de cómics suyos(de Flash) y me parece impresionante y fresco lo que hace.
Perdón por lo de "cabronazo", jeje
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